Le ballet des Polonais, 1573


Estreno y única función: 19 de agosto de 1573
Música: Roland de Lassus (Orlando di Lasso)
Poesía: Pierre Ronsard
Coreografía: Balthasar de Beaujoyeulx (Baldassarino di Belgioioso)
Bailarines: amateurs (franceses)

Este festejo palaciego, que incluía declamación y canto en un plano de mayor importancia que el de la danza, es uno de los "ballets" más tempranos de que se tiene registro. Causó gran impresión entre su limitado pero influyente público de miembros de corte y diplomáticos.

Contexto
La masacre de San Bartolomeo, punto álgido de la lucha entre católicos y protestantes, había ocurrido hacía solo un año, y por este motivo las funciones en la corte se habían restringido durante varios meses.
Catalina de Medici, la Reina Madre, deseaba celebrar la elección de su hijo Henri d'Anjou como rey de Polonia. En la celebración se hallaban diplomáticos que quedaron maravillados e impresionados con el espectáculo.

Argumento
En esta época los "ballets" de corte no tenían un argumento, sino que eran más bien una serie de entradas que giraban alrededor de un tema específico, generalmente vinculado con la mitología.
Primero aparecieron señoritas de la corte que personificaban a Francia, la Paz y la Prosperidad, y celebraron un solemne rito. Sileno, rodeado de cuatro sátiros, empujaba una roca dorada y plateada, sobre la cual reposaban dieciséis damas de honor, en representación de las dieciséis provincias francesas. Estas damas de honor cantaron versos latinos y luego descendieron de la roca al salón. Ahí bailaron una serie de pasos de danzas de corte escenificadas, moviéndose hacia el área central. Finalmente, las ninfas ofrendaron al rey y a los visitantes más importantes unas placas de oro, en las que estaban grabados los productos más típicos de cada provincia. A esto le sucedieron más bailes, a los que se unió más tarde el público.

Una crónica de la época, escrita por Brantôme en 1573 lo describe así:

Ella [Catalina de Medici] presentó el más bello ballet que jamás se vio sobre la tierra, [...] se componía de dieciséis damas y doncellas [...] situadas sobre una gran roca plateada en nichos [...] representando las dieciséis provincias de Francia, con la música más melodiosa que se pueda imaginar, y después de que la roca se había movido por todo el salón [...] todas bajaron de la roca y formando un pequeño batallón de rara invención [...], se adelantaron para dar pasos al son de las violas y en perfecto unísono, sin sobresalir ni un paso, se acercaron y pararon delante de sus majestades y entonces bailaron su ballet, tan fantásticamente concebido, y con tantas vueltas, contours y detours, entrelazos y confusiones, encuentros y pausas, en las cuales ni una sola de las damas consiguió salirse ni de su sitio ni de su rango [...], puesto que estas damas tienen un sólido juicio y buena memoria y habían sido tan bien ensayadas; y este raro ballet duró menos de una hora.